Les cae el 20 en el Teatro de la Ciudad

Todos eran estrellas de rock y a todos les cayó el mismo 20: el chico fresa que quiso ser punk, Madona de Guadalupe, un anarco que pudo envenenar al Papa, Juan Villoro, Diego Herrera, Alfonso André, Javier Calderón, Federico Fong y el público del Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”, quienes comulgaron con las historias, la música y la literatura en un ritual que metió a los concurrentes en la misma onda.

Villoro se erigió pastor, rockero, narrador y locutor de radio al compartir sus historias en un escenario donde los músicos hicieron su propio discurso de los textos narrativos en el espectáculo Mientras nos dure el veinte. Los que esperaban ver a Caifanes se encontraron a dos músicos; los que esperaban literatura, se toparon con un Villoro vital, a quien sólo faltó arrojarse al público para culminar su eufórico papel de front men.

La voz del escritor tomó la mano del público para llevarlo a escenarios de mediados de los 70, a una ciudad que buscaba entre sus propias entrañas su identidad rockanrolera, fronteriza o chicana. 

En una expedición punitiva afuera del telón en la segunda llamada, Chema Arreola había advertido que se trataba de un espectáculo en el que se mezclaban literatura y música que hacen las 18 historias del libro Tiempo transcurrido.

Los asistentes, que llenaron el teatro, echaron otro veinte al espectáculo y escucharon la interpretación de la Misa fronteriza de Luis Humberto Crosthwaite, quien entre otras cosas convenció al respetable de que José Alfredo Jiménez era dios.

Otra, otra, otra rola, o relato, el respetable pidió más y los rockeros remataron su presentación del sábado con uno de sus éxitos. Los aplausos sonaron hasta que una voz en la imaginación de todos señalaba: Tiempo transcurrido, deposite otros 20 centavos. Al parecer nadie tuvo cambio.